La victoria que te rocía con el esplendor de una luz eterna. Esa victoria que has buscado por días, semanas, meses y de repente llega a ti cuando menos te lo esperas. Sabia es la conjetura de no saber si podrás conseguirla, pero aún más sabia y peligrosa es cuando estás seguro de merecerla. Ella besa tus puños cerrados y te roba una lágrima. Un espacio vacío por el que has luchado para llenar por fin parece completo. Es aquella a la que saludas brincando y despides sin darte cuenta pero que siempre recuerdas. Tu voz se quedará atónita cuando la consigas pero aún así gritarás y todos percibirán el peso que tu alma ha saldado con el destino. Te sentarás, cerrarás los ojos y vendrán todos lo momentos antes de aquel gozo, el sufrimiento, la alegría, la espera, los nervios, la vida; y solo cuando los abras te darás cuenta que el hado te ha robado y volverás a sentir ese vacío que te impulso la primera vez...
CGRGC
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