lunes, 25 de febrero de 2013

Es difícil

Es difícil imponer el corazón en las derrotas que no son suyas, pero las sentimos así. El pecho se estruja mientras su sonrisa decae, deja de brillar; deja que nadie brille con nosotros. Cada paso que se da es tembloroso y asusta, pero muy dentro, en sus propios enigmas, sabe que hay más luz de donde proviene el grisáceo panorama, que cree, es más fuerte que usted. ¡Oh!, pero cómo será más fuerte que el corazón alguna adversidad sin motivo mas que el otorgado por vuestro poder efímero. La grandeza que usted fragua es el sol que le da vida, no hay nada comparado con el vigor de lo que realmente pudiese hacer. No deje que una imagen, panorama, nos ciegue del amor. La banalidad que cada día se apodera de su vida hace más importantes sermones triviales que el sentimiento de un gozo profundo. El gozo que la vida le regala por respirar, la sensación de los pulmones emerger y las costillas abrir el paso es la más dulce señal que se encuentra vivo y, aunque no quisiese, se vive cegados de estos hechos claros y voluptuosos armónicamente, donde la belleza se deja crecer en un lapso de sentir. Cómo es posible ignorar estos hechos cuando la vida parece estar en un abismo de locuras y trampas que pareciesen mortales; mortales porque al caer en ellas creerá que no hay salida cuando una puerta se sitúa a su lado, sin llave. Y al no observar con la calma que se pareciese al beso, esa puerta no se nota y desvanece su presencia. Si logra abrirla se alzará de brazos y se reirá, solo porque se ha vuelto más fuerte. 

Mientras más gozo de la vida se perciba, más podrá concluir cada evento con la calma de una flor emergiendo, por vez primera, su hermosa figura. Pero sino se ha sufrido en el proceso, aunque sea un poco, de nada valdrá la pena creer que se aprendió algo. Un paraguas sostendrá y podrá observar cuidadosamente como, con delicadeza, el agua cae; pero de qué os ha servido obtener los dones de un dios si estáse siempre atrás esperando, en la zona sin peligro. Dejar que el agua zambulla su ser como un día la felicidad lo hizo, la ira también y que decir del amor que hasta os robó. 

La oscuridad que en el ser se divisa es solo una conjetura transitoria, sin importancia, cuando el amor está presente. Conquiste la vida porque es difícil de enamorar, goce su ser, aquel que no entiendes por completo pero aguantas como a nadie. Sonrojase cuando la situación se lo permita, ese estado es difícil de encontrar y producir; no le tenga miedo al juicio de la amargura que os rodea. Y cuando logre todo esto no se aferre a él porque al hacerlo dejará de pensar que es único.

A.

CGRGC

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