domingo, 20 de octubre de 2013

Emociones - Aversión y Libido


Es imposible determinar de una forma cualitativa o cuantitativa la pregunta en cuestión, puesto que cada humano, cada mente, cada autor del conocimiento debería ser libre a interpretación. Llegando a la conclusión de que solo somos informantes que hemos recaudado parte – muy escasa – de información la cual se debiera conceder a la libre interpretación de la misma.

Debemos empezar comentando la teoría evolutiva de Darwin, que sin ser una verdad absoluta es la más aceptada en la comunidad científica, en la que los hombres hemos desarrollado todas las cualidades que tenemos de nuestros antepasados. Lo anterior es conjunto de la evolución de todos los seres vivos, es decir, que nuestro cerebro es, en cierta medida, muy parecido al de otros seres que integran el reino animal. Este extraordinario órgano tan desarrollado en el hombre es el que nos ha permitido ser la especie dominante en la Tierra, y es por eso que no solo somos instinto andante sino que la razón ha intentado dominar nuestras acciones, aunque sin efecto absoluto. 

Las emociones son sensaciones que han sido desarrolladas a lo largo del tiempo en el cerebro, cuya finalidad es generar una reacción en nuestro comportamiento con base y guiada por la sobrevivencia o placer – que Freud llamará posteriormente libido. Estas acciones se conocerán como instinto, cada ser del reino animal tiene instinto; pero lo que diferencia a los hombres es la razón y es aquí donde la cuestión planteada entra en un dialogo y discusión constante. ¿En qué medida el proceso evolutivo marca las diferencias entre la susceptibilidad de algún hombre sobre las emociones, en otras palabras, si las emociones son externas a nuestra voluntad y vienen prescritas desde mucho antes de nuestro nacimiento (genéticamente)? ¿En qué medida el aspecto sociocultural afecta dichas emociones, y más aún yo diría, el significado del libido? 

Las emociones han sido siempre esenciales para la sobrevivencia humana, remontémonos a la edad de piedra e imaginemos que un dientes de sable está apunto de atacarnos. Nuestro cerebro, por medio de la sensación óptica, identificaría que nuestra vida está en peligro y produciría reacciones químicas que nos producirían miedo. La sangre de nuestro cuerpo se concentraría en nuestras piernas y los niveles de adrenalina en nuestro cuerpo estallarían. Muy probablemente estas reacciones serían las causales de nuestra sobrevivencia. Hay un punto en el que nuestro cerebro está diseñado para reaccionar instintivamente de acuerdo a una situación, está es quizá, lo incontrolable por el hombre. 

Cada ser humano tiene información genética diferente por lo cual la reacción de cada uno de nosotros sería diferente a cada situación. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar a la cultura y al conocimiento empírico como desde una barrera de pensamiento egocéntrico, sociocentrista o mágica que influye en nuestra percepción cerebral de libido o aversión ( que sería finalmente todo lo relacionado con lo que te hiciera daño o placer según el significado de cada cultura ). 

La cultura es influencia directa del conocimiento empírico, más aún en las etapas más tempranas de la vida, es decir, la infancia. Las tradiciones de alguna comunidad son en el sentido extremo de la palabra los más significativo de cada una de ellas, y es lo que se identifica como libido o aversión. En las diferentes culturas podremos observar miembros de comunidades que sufren físicamente por alguna causa divina, la aversión física en dichas comunidades es menos poderosa que la aversión espiritual por lo que el libido se transformaría en dolor o penitencia como un intento de eliminar la aversión espiritual. Las emociones serían entonces de excitación más que miedo. 

Es importante hacer notar que si este razonamiento se llevará al extremo como toda teoría digna se debiese de llevar, el resultado final sería un constante cambio de significación del libido y aversión cuando se llegase y conviviese con otra cultura. Sin embargo, apoyándonos de Freud, podremos afirmar que la etapa en que la cultura nos influye y la seguimos ciegamente es en la infancia, cuando la cognición falta en desarrollarse. Cuando esta desarrolla por completo, entonces, ya tenemos prescritos los significados de libido y aversión. 

También es menester indicar que el conocimiento empírico del libido y la aversión en su más puro acento personal está guardado en el inconsciente listo para salir cuando las normas sociales no ejerzan la suficiente presión. Esta es nuestra naturaleza que es oprimida por la cultura, leyes, religión, con base a las emociones. Estas últimas son, en conclusión, maleables por el conocimiento empírico gracias a la necesidad de pertenecer a una comunidad; pero aún así nuestro más íntimo significado de libido y aversión está dentro de nosotros, en el inconsciente, esperando a ser liberado por nuestras acciones.

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