Ser el compañero de tu alma es una tarea complicada y dura. Nadie quisiera tener que lidiar con un concepto como el tuyo, algo basto de viveza pero también un poco deslizado. Y con deslizado me refiero a nunca poder agarrar tus pensamientos soñadores o tus ganas incansables y ponerlas contra ti. No es seguro estar a tu lado, una aventura que no tiene vuelta y si la tiene el barco estará dañado. Sin pensar en ti, te siento, eso me asusta. Tú, presencia extraordinaria que me has hecho volar y no te lo he agradecido. El miedo es mi cuartel, no sé que haría si contigo contará. Sé que las rosas nacen con una protección peculiar, las espinas que rodean su cuerpo me hacen recordar lo difícil que es estar a tu lado y sentirte mía, porque cada vez que tengo, tan siquiera, el pensamiento te alejas inconscientemente recordándome que nunca serás mía, tú no me perteneces y eso me duele. ¿Cómo he llegado a pensarte? La libertad que antes había obtenido con otras rosas, no contigo. Es extraordinaria tu belleza alterna, impresionante, pareciese que he visto una en un millón, pero no la puedo poseer. Su forma de sentirme es una que no he logrado experimentar, yo sé que si bajo la guardia seré suyo. Mi deseo está con ella, no la dejo de pensar, como si fuese la última flor que no se marchita, la que cree, me da fe. Mi pensamiento se vuelve a tu favor. El substrato de tus palabras tan limpio que me siento sucio, no es concebible en mi este temor. Mis sueños revelan la inquietud de mi alma, y tal vez no volverme tuyo sino perderte. Mis piernas tiemblan y la confusión entra en mi ser como si fuese un relámpago cruzando el océano, tan callado y repentino pero con daños impresionantes. Ahora recuerdo las risas y la felicidad, cosas no banales como nuestras platicas, aún conservo esa sonrisa; sobrevivo con tu imagen escondida en mis memorias. Aún así mi corazón y mi alma no es tan fuerte como mi miedo y raciocinio. ¡Oh!, maldito raciocinio que ha cegado las puertas de mi alma con la llave de mi corazón, donde nada concuerda, donde nada se encuentra y al final solo tengo miedo, miedo de volverme tuyo.
Atte: Un Cobarde
Para una niña especial
M.
CGRGC
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