Simplemente no hay caminos que seguir. Ir poco a poco quitando la maleza de la hipocresía y creando un camino propio que solo los valientes ignorarán y tal vez esa sea su única salvación. Los sueños son esa minúscula parte de nosotros que no nos pertenece, la buscamos y cuando creemos que la hemos encontrado se escapa de nuestras manos, nos besa como el sol en las mañanas que sabiendo la imposibilidad de tocar la suave luz nos sentimos hipnotizados por la sensación que produce en nuestra piel. Son inalcanzables si eres un soñador, nunca podrás obtenerlo pero tampoco te darás por vencido. Es por lo único que guardo mis lágrimas, lo único que las puede sacar de mi.
Es esa rara sensación que me imposibilita bajar la cabeza y seguir adelante, resistir los duros golpes de la vida, que parecen que son más fuertes que los físicos en algunas ocasiones, te debilitan así como te hacen sufrir pero cuando te recuperas y respiras con aliento de victoria esos golpes que tanto te dañaron te dan la mano y sin comprender por qué te sientes más fuerte cuando deberías sollozar de dolor. La actividad sobrehumana que a veces estamos destinados a hacer para cumplir nuestros objetivos tiene nombre y especial, diferente para cada quién, no podría asegurar si es correctos decir que los sueños son para uno mismo porque no estoy seguro de que sea cierto, pero el egocentrismo de obtener la sensación de la satisfacción es lo que me hace dudar.
Importante tal vez no es lograrlo sino es tener un efecto positivo en las personas que atañe tu sueño. La responsabilidad de intentar acceder a un Olimpo en el que no puedes acceder por propia aceptación es lo más importante tal vez. Cuando subes los brazos y cierras los ojos inconscientemente crees que estás en él, no sabes como describirlo ni como llamarlo simplemente porque no hay nombre. Los residentes de este Olimpo no saben que están ahí, este lugar no es para el que quiere entrar es para los que dejen entrar. Simplemente la gloria en este lugar no es tuya y sin ella no reconocemos en donde estamos.
Lo más inalcanzable del mundo, solo un verdadero idiota creerá que su sueño esta hecho. La mortalidad del hombre la sabia adversaria de lo imposible, la que nos deja tirados en el suelo creyendo que el tiempo no es un pretexto cuando si lo es, aunque es imprescindible no tomarlos en cuenta, porque así, nuestro pasado se vuelve esclavo del futuro y el presente, aunque inexistente, se vuelve un futuro pasado. Mientras más avanzo en las interminables vueltas de mi futuro más pienso que la sensación es un consuelo de lo inevitable, de lo único alcanzable, la muerte.
CGRGC
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