Todos hemos estado encarcelados, sin presencia, solo esperando a que, con suerte, alguien toque la puerta de la celda y hacernos sentir vivos, sin cadenas, esperando las palabras más reconfortantes en esa situación, "gracias". Tal vez esa palabra es la tortura que todos llamamos amistad. Pero que hermosa tortura, donde la libertad no importa si eres esclavo de tu corazón.
domingo, 6 de enero de 2013
Esclavo
Aunque muchas veces nos podremos sentir agobiados por la falta de estabilidad en nuestra situación, nunca hay que mal gastar nuestras fuerzas en recoger la lluvia de los ojos. El recorrido de nuestra vida no debe ser motivo de reproches y si alguno debes de hacer con un amigo sea. En varias ocasiones me he equivocado en hablar cuando tenía que callar, con personas que no merecían mis palabras, o tal vez yo sus oídos. No hay reconvención válida para aquellas personas que no deseen escuchar los reproches que escupimos todos los días en nuestras mentes, porque al escuchar se vuelven, inconscientemente, esclavos de nuestras palabras, absurdas y poderosas. Obligación de nadie es estar encadenado en aulas de tristeza, odio o ira cuando muchos otros se encuentran en los más divertidos salones que un humano pudiera ofrecer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario