viernes, 30 de noviembre de 2012
Mi sentir
Hoy retumban mis dedos al escribir está hoja, que con cierta amargura me detienen en cada oración, palabra, letra que escribo. El sentir de mi ser en estos momentos es, en un estado delicado, lo más hermoso que un hombre puede apreciar. Mis pulmones agitados que cuando los trató de parar siento como mi corazón retumba con gran eco en mi pecho, en donde ella está. Nada me puede hacer sentir más inseguro y placentero a la vez, es como el invierno sin chaleco, como la primavera con cobija. Posible pensar que fue un error aventurarme en lo profundo de su ser tan diferente, pero no de eso se trataba. ¿Del perfecto opuesto? Mientras más escribo mi alma respira con tranquilidad aunque mi piernas siguen temblando como si fueran a estallar. Miedo tal vez pensemos que tengo, pero yo no sé. ¿Miedo a qué? Es la palabra más peligrosa que se me puede venir a la mente en este escrito incomprendido donde intento expresar lo que siento, donde escribo lo que puedo. Me froto las manos pensando en lo absurdo de haber tantas mujeres en este mundo, ¿qué es lo que tiene ella que las demás no? Y mientras más lo pienso más caigo en este profundo limbo del amor, quiero salir pero mis reflejos, mi vista, mi mente no me dejan. Solo pienso en el pasado, presente y lo que será de los dos, o al menos de lo que será de ti. Sería absurdo y egoísta pensar en mí cuando a veces juro que te dedico mayoría de mi tiempo. Oigo sonar mi corazón y sigo nervioso, impaciente, sin sueño. Percibiendo que mi capacidad para redactar se atemoriza por lo que se pudiera interpretar, me hace observar con más cautela, con más atención cada palabra e incluso letra que escribo. Una pared enorme me niega a escribir lo que tanto quiero decir, me dice que sin planes, me dice que sin luz, lo que tenga que decir que salga de mi.
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