domingo, 6 de octubre de 2013

Un mensaje para nosotros.

La vida no espera, solo fluye conforme a una corriente imponente que no está regida sino por un grupo de humanos que quizá no conocemos. No he de decir que la desgracia recae solo en sus manos, pero si en contaminar las nuestras con el fruto de nuestra ignorancia que no pesa. En cambio si hemos de ser los afortunados en tomar la sabiduría en nuestras mentes, tenemos una deuda con todos aquellos a los que se las ha ocultado como una pantalla. Sí, ser el cambio no es nada fácil, es un cargo pesado con el que solo algunos privilegiados pueden ser capaces de emprender camino; pero cuando estás sobre él muchas dificultades llegan hacia ti y cuando creíste que tenías todo dominado, la verdad es, que nada se puede dominar.

Las personas más poderosas de este planeta, las que valen más – y con esto me refiero al poder económico que tienen puesto que esta es la medida calculada por los hombres para juzgar a los hombre – son las que controlan la ignorancia de cada uno de nosotros. Ubican ciertas características importantes que calman al hombre y se enfocan en ellas para controlar a las masas. Nosotros, por supuesto, entramos en ese juego de autodestrucción y vemos realizado lo que es nuestro sueño desde una butaca segura en un escenario seguro y superfluo. 

Sí, las mentes más brillantes en el mundo no son los humanistas que nos han hecho estudiar ( si alguna vez realmente lo hicimos ), son los científicos que buscan una explicación de como controlar a las masas, en cambio, a los que sí son dignos exponentes de una verdad peligrosa han sido oprimidos sin límite alguno. Todos los daños creíbles por las masas que se pueden generar a las grandes fuerzas son inútiles en este sentido porque nosotros mismos las despreciamos y no conocemos realmente, puesto que no es sabiduría para la ignorancia, sino  para el hombre. 

No somos más que marionetas que intentan buscar, vendados, un sentido a la vida que realmente no tenemos, y sin embargo sí tenemos. Intentamos encontrarlo entre el estado dionisíaco, nosotros, los jóvenes, hemos perdido la esperanza de crear algo mejor y nos resignamos a ocupar el lugar que nos pertenece por nuestra cultura, ideas, sin cuestionarnos si ese lugar realmente nos pertenece. Hemos agachado la cabeza con movimientos de ideologías que ni siquiera conocemos, hemos perdido el sentido de la información, de la sabiduría y conciencia, de la no ignorancia, hasta cambiar eso, nosotros mismos no habrá mundo más justo ( en el futuro ) que no sea en el que estamos viviendo.

Empecemos con la información y avancemos todos juntos. Tomemos nuestra propia iniciativa y hagámosla valer, porque nosotros somos el futuro, ese abundante peso que recae sobre nosotros, no lo abandonemos. Se necesita valentía para tomar un paso adelante y promover la igualdad de géneros, de etnias, de razas, del ser humano. Formemos historia.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Rasgado

En el reloj se podía leer la una y media. Era un reloj de madera oscura barnizado en forma de arco, la cara estaba ubicada en la parte superior del artefacto. La circunferencia era de oro puro y los números de metal. Las manecillas se movían torpemente llegando a atascarse y quedar en el mismo sitio repitiendo el mismo movimiento una y otra vez. El reloj se situaba encima de una cómoda de madera oscura barnizada y esta a su vez estaba junto a la cama donde él reposaba tranquilamente esperando que la señora María Eugenia le llevara el alimento. 

No era posible para él hacer algún movimiento brusco o sencillo con su cuerpo, era de la clase de hombre que se queda en la cama durante todo el día y noche esperando que algún misterio que la razón no pudiese comprender le permitiera dejar las sabanas blancas y la pesada colcha color café y ser nuevamente libre. Las paredes de su cueva estaban recubiertas del madera oscura barnizada en pequeñas franjas una junto a la otra dejando solamente espacio de diferencia para la puerta que se encontraba al fondo de la izquierda para él. 

La utilidad de un hombre así se reduce al cuidado de una persona que esté preparada para soportar la agriedad con la que resuenan sus palabras en los oídos de la humanidad. Pocos son los que dedican su vida ha escuchar las amargas quejas de esta clase de ser. Por supuesto, no debe ningún familiar ser, puesto que esto significaría ser una carga para alguien que funde su amor en la existencia de alguien inútil y cómo osar pensar en ser tal peso soportado. Alguien con la fuerza suficiente para realizarlo nada debe tener que ver con un inservible. Esa persona era María Eugenia.

Originaria de Yucatán, María Eugenia era una mujer de edad avanzada, aproximadamente cuarenta y ocho años. Un diploma de la ENE ( Escuela Nacional de Enfermeras ) la capacitaba para hacerse cargo del viejo. Sus manos eran tan precisas y calmadas que era un desperdicio ocuparla en alguien que no posee control de su cuerpo de ninguna forma, pero la gigantesca fortuna de él que se reflejaba en el salario de María Eugenia era el incentivo principal de perder su tiempo en tal casa tan vieja. Dando una comparación cuantitativa, era tan solo siete veces más el dinero que recibía del aquel inmóvil cuerpo que trabajando en un hospital privado por más tiempo. 

María Eugenia llegó por fin con la charola sobre la cual estaban los alimentos de él. Cuando entró  los labios se extendieron su boca formando una pequeña sonrisa al viejo y este respondió – ¿Qué traes ahí?  – con voz seca y aislada de la felicidad de María Eugenia. La sonrisa se desvaneció por completo y respondió la pregunta de inútil, pero él no comprendió su respuesta y al cabo de razonarla por unos cuantos segundos respondió un ilógico – más te vale que no tenga mucha sal –. 

El protocolo para que él indujera alimentos era simple e infantil por la falta de facultades que le impedían ser alguien apto para tarea tan elemental. María Eugenia se sentaba a izquierda de él y le introducía en la boca al viejo el alimento para que lo masticase y sobreviviera por un poco más de tiempo. Pero cuando María Eugenia le acerco suculento embudo y él lo mastico apretando los ojos, después de terminar el bocado, le grito – ¡está frío!. María Eugenia acostumbrada a los insultos del inútil se retiró de la habitación y fue a calentar el alimento.

Cuando regreso no hubo intercambio de palabras en la habitación. En cambio todo se desarrollo muy tranquilo, como principalmente debió de haber pasado. Al terminar el último bocado, él, se volteó hacia Maria Eugenia y dijo con una voz temblorosa – ya no quiero vivir. El viejo siempre contaba una historia sobre la Primera Guerra Mundial después del último bocado con la misma penitencia. El no querer morir para él significaba una vida perdida nuevamente.

Estábamos ocultos en el bosque, esperando que los perros no nos atrapasen ni olieran el rastro de sangre que mi pierna rasgada había dejado sobre las hojas caídas de octubre. Nos Escondíamos Marfil y yo juntos dentro de un tronco podrido junto a un pequeño riachuelo que se había formado por la lluvia de la noche anterior. Marfil era un hombre joven, el mejor de su clase antes de ser raptado por esos desgraciados, tenía todo un futuro por delante, yo, en cambio, solo fui seleccionado al azar y sin razón alguna, solo un conejillo de Indias. Pero a Marfil lo querían para otro futuro. Ya teníamos dos días de haber escapado vivos, pero sabíamos que la búsqueda aumentaba su intensidad mientras los días pasaban, si algún hombre lograba contar lo que habíamos visto Marfil y yo en ese espantoso lugar...      Los ladridos de los canes se acercan rápidamente, Marfil y yo estamos inmóviles, no sabemos que hacer. De repente en un acto de heroísmo estúpido Marfil se entierra una rama del árbol podrido en la pierna y sale corriendo, no sin antes decir – huye hacia el otro lado . Marfil sin esperar mi respuesta corrió lo más rápido que pudo distrayendo la atención de los policías quienes daban nuevas ordenes a los canes para que siguieran a Marfil. Cuando el peligro hubo de que me vieran hubo acabado salí corriendo al lado opuesto que Marfil la rodilla me parecía inmóvil, pero aún así seguía corriendo cuando escuché gritos de un joven a lo lejos que estaba siendo atacado por un trío de canes y después de un momento el sonido final que me indicaba que Marfil había sido asesinado. Recorrí tres kilómetros antes de encontrarme con la carretera en donde un grupo de jóvenes parecidos a Marfil me recogieron y me llevaron a casa, vivo.

María Eugenia deslizó la cómoda hacia ella y saco un artefacto puntiagudo que pincho en un cilindro extrayendo todo el líquido en él. Junto su dedo índice con el pulgar para golpear el artefacto varias veces, como si estuviera revisando que no quedarán burbujas adentro de él. Al estar lista sostuvo el brazo de él y lo pincho presionando el artefacto. El reloj seguía sobre la cómoda, se podía leer la una y media. Las manecillas se movían torpemente llegando a atascarse y quedar en el mismo sitio repitiendo el mismo movimiento una y otra vez.



lunes, 16 de septiembre de 2013

Solo un momento de felicidad.

La brisa marina besa mis mejillas logrando que mis párpados se hundan en un sueño repentino, el aire tan liviano infla mi pecho y desaparece poco a poco regresando mi cuerpo a su forma original. Está amaneciendo y por fin después de mucho tiempo me siento libre. Es posible que esta sensación como la percibo solo dure unos cuantos minutos antes de volver a entrar en una realidad que me limita y aprisiona. Regresar a la rutina diaria es una forma más de ver como muero lento produciendo acciones que no me apasionan, desperdiciando mi única vida sin lograr nada. 

Recuerdo que cuando era joven siempre pensaba en cambiar al mundo, ser la persona que estuviera en todos los libros de historia universal como un héroe para la humanidad. Que ingenuo era y más aún porque pensaba que iba lograr tan semejante hazaña con tan solo beber tequila los sábados por la tarde en algún restaurante fino al que me llevarán mis padres. En la preparatoria me creía el más inteligente y siempre aseguraba que las calificaciones no reflejaban la inteligencia de un individuo, ciertamente me equivocaba. Poco a poco me fui dando cuenta que los día que desperdiciaba tomando o haciendo fiesta eran días que cavaban la propia tumba de mi sueño tan anhelado y con él yo moría poco a poco sin darme cuenta.

Recuerdo que caminando, en mi último año de universidad, por la calle crucé un asilo y observe a los ancianos de arriba a abajo, como si fueran animales, examinando las principales características de cada uno de ellos y despreciando sus arrugas. No me volví a enfrentar con esa aterradora escena en los próximos cinco años cuando ya había concluido con la actividad estudiantil y me encontraba laborando en un puesto de comida rápida. 

Mi vida había dado un giro impresionante en un lustro. Después de terminar la universidad, con uno de los más bajos promedios, en la licenciatura de administración de empresas mis padres me ofrecieron trabajo en la empresa familiar, yo lo rechacé, una empresa con tan pocas utilidades no eran dignas de una mente tan brillante como la mía, que ingenuo era. Trabaje en empresas grandes con puestos más humildes, mi objetivo era seguir avanzando hasta llegar a la mesa directiva, pero en cada una de las empresa en las que laboraba no duraba más de dos meses. "¡Incompetente!" me llamaban al entregar cualquier trabajo que mi jefe me solicitaba. Poco a poco las empresas me fueron cerrando la puerta y así, después de despreciar una decena de veces ofrecimientos de trabajos de la empresa de mi padre, empecé a trabajar en puestos comerciales, desde tiendas departamentales hasta comida rápida como repartidor. 

Tenía que realizar una entrega en Camarones #97, era un día nublado ideal para pedir comida rápida a domicilio. Tres pizzas grandes y una refresco de cola era el pedido que llevaba en el compartimiento trasero de mi motocicleta. Cuando llegué a la casa toque el timbre, el cliente me abrió, le entregué las pizzas y me las pagó con mi respectivo cambio. Al voltear vi nuevamente después de cinco años el mismo asilo, antes de saber que estaba destinado a ser un fracasado. Me acerque a la puerta y esta vez no miré a los ancianos críticamente sino que parecía que buscaba consuelo en ellos, ahora las arrugas que portaban los ancianos no eran más que el símbolo crítico de la sabiduría que no puede pertenecer a un cuerpo ignorante sin dejar su marca sobre él. 

No hice nada, solamente me senté a su lado y esperé toda la tarde hasta que las enfermeras llevaron a los viejos a su habitación. En ese momento me levante tomé la motocicleta y regresé a la pizzería dónde mi liquidación estaba adentro del bolsillo de mi chamarra que colgaba a un lado de la oficina del jefe. Efectivamente estaba despedido, ahora sin trabajo y con dos mil pesos en la bolsa era mi oportunidad de cambiar.

Tenía que guardar el dinero e ir inmediatamente a mi departamento sucio y desordenada, comunicarme con mis padres y aceptar el empleo que tanto me habían ofrecido, pero no lo hice. Caminé unas cuadras a lo largo de la avenida principal y encontré un bar, lugar de mil batallas y decepciones de los últimos tres años de mi vida, ahora que refrendaba el camino pensé que debía celebrar en ese espacio mi nueva gracia. Entré por la puerta de madera que tenía un pequeño resorte que la regresaba suavemente a su lugar de origen cuando la soltabas, observé el bar pintado con su característico tono rojo oscuro que de sus paredes colgaban cuadros de cervezas y mujeres hermosas, diosas humanas. Tomé un lugar en la barra y me puse cómodo. Pedí una ronda de tequila, y después otra y otra y otra hasta llegar a perder la conciencia. Había perdido la mitad de mi liquidación en los tragos que había tomado. 

Llamé a mis padres y encontraron en mi voz la particularidad del alcohol en mis venas, fueron por mí al departamento que poseía y me llevaron a una casa junto al mar. Ahora mis días se resumen a estar en ese encierro en los que cada día por la mañana siento la brisa besar mis mejillas y sentir como el liviano aire infla mi pecho para después desaparecer y poco a poco regresar mi cuerpo a su forma original. El único momento en el que me siento libre y con los suelos de antes solo unos minutos antes de volver a entrar en la realidad de monótona rutina diaria que me limita y aprisiona, la ignorancia.


jueves, 16 de mayo de 2013

La Originalidad como Creación del Originalista y el Trabajo Colaborativo


Es difícil imaginar que la originalidad nunca se encuentre leyendo o preparándose para desarrollarla. Es más, quizá la originalidad se pierda, para la mayoría de la gente, en el momento justo en el que se escucha a otra persona o quizá es cuando surja esta. Sí, se está destinado a ser descendiente de los que conformaron, en su campo de trabajo, los puestos más importantes durante su niñez y muy posiblemente adolescencia. Son pocas mentes las que maravillosamente le dan un giro a la existencia humana, que son realmente originales en la vida. En esta ocasión no se darán ejemplos de quienes fueron excelsas cambiando el curso de la vida como ahora se conoce y esto aunque pareciera vagamente el capricho existente mental de la disminución de trabajo máximo no es así, es con el fin de que la creatividad que contiene el texto que se lee no enjaule el instinto originalista1 que se puede convertir en finito con los supuestos ejemplos que se podrían dar. Así mismo, muy probablemente al terminar de leer este escrito se dé cuenta que la originalidad parece estar más lejos de lo que realmente podemos creer por vagos pasajes populares o urbanos que se nos repiten día a día como "Sé tu mismo".

La originalidad es la capacidad de no copiar, de ser auténtico, el primero de los primeros, darle un giro repentino a todo lo que creemos y crear cuando todos creen que ya es imposible la creación, esto sencillamente casi imposible, por el simple hecho de la influencia de los hombres a lo largo de los siglos, aunque en ocasiones cierto número contado de hombres aprovechan el traspaso de las ideas para crear algo original. Antes de continuar debo hacer un paréntesis advirtiendo que es posible que se entre en un gran dilema si se sigue con la lectura del texto que se está proporcionando, mi recomendación plena es que siga leyendo y luego tome la decisión considerada y sumamente estudiada para llegar al fin de siempre catalogarme como loco, pero verá que el ser original no existe, como pensaríamos, en lo que acabo de sugerirle a usted. Si se empieza a analizar mi pequeña intromisión se dará cuenta que se usa una figura retórica llamada sarcasmo, que permite exagerar un poco la situación para, conociendo la postura clásica de la sociedad humana - por lo menos en México -, describir lo que muy probablemente se haga sin el análisis necesario ni el beneficio de la duda de lo que se esta exponiendo, catalogarme como loco y como se sabe el sarcasmo no es una figura retórica que haya inventado su servidor, sino que ha sido utilizada a lo largo de los años para producir una burla o chiste provocador, algo ya conocido. Se puede ser el creador de la codificación que se produjo para realizar el sarcasmo, pero ¿eso realmente permite ser original? Eso sería impensable en el simple modo de analizar un parafraseo, en él la idea conforma la silueta pensada por el autor primero pero con diferente codificación por el autor segundo, haciendo que está hipótesis de la codificación única sea invalidad como algo original y mucho menos creado por un originalista

Es posible que se crea ahora que la idea transmitida en el sarcasmo previo sea la que yace como originalidad. Para desafiar esta nueva hipótesis se debe plantear la interrogante fundamental ¿este sarcasmo ha creado un cambio radical en el pensamiento de la gente y no es bien visto o aceptado por la sociedad?, así mismo preguntarnos si el sarcasmo ya ha dejado de ser original, algo único - esto no quiere decir que haya dejado de producir su propósito principal -. Podemos analizar que el único error de originalidad del sarcasmo previo es ser un sarcasmo, con lo cual podemos concluir que el sarcasmo en sí ya no puede ser original ya que es una figura retórica recurrente y que su esplendor máximo ya se dio, es decir, cuando no era bien visto en la sociedad y dio un giro al pensamiento humano como símbolo de libertad de expresión. Si bien es cierto que ahora se ha encontrado el núcleo de la originalidad no se ha descubierto cien por ciento su composición. Es ahí donde surge la primera interrogante verdadera de la originalidad, ¿cómo es que surge la originalidad? ¿Cómo es posible crear algo nuevo de la nada sin ser influenciado totalmente?

Primero que nada se debe aclarar que la originalidad no es una corriente artística o de pensamiento, de ser así dejaría de ser original las cosas nuevas ya que entrarían a un conjunto ya previamente establecido llamado originalidad (algo viejo), la realidad es que la palabra originalidad es solo un adjetivo calificativo que usamos para poder diferenciar lo que es creativo de lo que es original, de la primera opción hablaré en otra publicación. Teniendo en cuenta que la originalidad solo es el adjetivo calificativo que se utiliza para diferenciar podemos pasar al siguiente paso para entender como surge lo original. La doctrina, movimiento y derivados que han causado un cambio radical en la forma de pensar de la sociedad, buena o mala cabe aclarar, se iniciaron por dos consecuencias: la primera es el análisis de la sociedad y lo que se necesita para obtener una mejor calidad de vida - lo cual es relativo - y la segunda, más pura gracias a que la influencia de la sociedad es indirecta en esta consecuencia, que es el mal entendimiento de una doctrina, movimiento o una palabra escuchada en cualquier momento que gracias a su distorsión de esta con la mente del originalista se crea una idea nueva y nunca antes explorada, por "accidente". 

Si bien es cierto que la primera consecuencia se encuentra más seguida, sobre todo en los libros de historia, esto es porque debe de haber un desarrollo de la misma a lo largo de los años, en la dicha el originalista para la sociedad es el que lleva a su esplendor máximo la idea, aunque esto está mal. En la primera consecuencia no se podría mencionar a un originalista ya que la idea se ha desarrollado a través de los años y ha pasado de mente en mente cambiando, ha sido un trabajo colaborativo. Cabe aclara que para lograr que la idea desarrollada sea original debe tener un cambio radical en la sociedad y sobre todo no ser aceptada al principio por la misma. Esta es la gran diferencia entre la originalidad y el desarrollo de ideas lineales sin intención al cambio, solo al mantenimiento de las ideas que rigen a la sociedad. 

La segunda consecuencia algunos autores la han calificado como inspiración divina a esta equivocación magnífica, que cabe aclarar no surge de la nada. En esta sí existe un originalista, él o ella ha estado por mucho tiempo buscando la respuesta a la pregunta que se ha planteado para generar un cambio radical, y la dicha equivocación surge como una asimilación de palabras en la mente y riguroso sistema en la que se desarrolla la idea  que dará como producto lo que se conocerá como idea de originalidad. Es por eso que muchos autores hablan de una divinidad cuando un originalista surge, es un momento que por alguna extraña razón  se involucra información del exterior que nada tiene que ver con la idea principal, con toda la red de enlaces razonados que se han creado, pero por alguna magnificencia de la razón humana se logra tener sentido de todo en uno, una palabra da un cambio radical a toda la idea. 

Es importante aclarar que el originalista solo surge en la segunda consecuencia de la originalidad, ya que este es un mérito individual y no un mérito de desarrollo colaborativo. Además que los que adoptan la idea revolucionaria no son nada originales, sino que son los que posiblemente llevan la idea a su máximo esplendor. También es importante puntualizar que toda idea tiene una influencia externa, de la sociedad y más en el siglo XVI donde habitamos en un mundo globalizado. Por último el originalista es una persona que vive siguiendo y creyendo cien por ciento la idea que ha creado, para él o ella su idea no es una moda, es su existencia plasmada.

originalista1.- aquella persona dueña de una idea original por la segunda consecuencia de la    creación de originalidad

martes, 16 de abril de 2013

El amor I

Habría que aprender a amar. ¿Será imposible utilizar alguna medida para que se aprendiese a amar? Lo he pensado bastante los últimos días y en muchas ocasiones la respuesta es sí en otras no, hasta he llegado a pensar que es un absurdo pensamiento que de nada va a servir o a nadie interesar. He aprendido en estos últimos días que las trivialidades valen más que una plática con verdadero sentido, con algo que decir, tan es así que hoy en día hablamos por hablar y cuando hablamos porque tenemos algo que decir se adjetiva la conversación con un término poco usual "intensa". Para poder aprender a amar primero se requeriría alguien que supiera amar y que nos enseñara que es el amor, es impresionante como podremos creer toda una vida lo que realmente para nosotros es amor, pero en realidad es una deformación del mismo. El amor es tan perfecto que a un humano es imposible que lo llegue a dominar en términos posibles entrara en un balance perfecto con él si desprestigiarlo o minimizarlo. Miré a los libros de texto y me encuentro con personajes que en verdad han sabido amar, todos tienen el mismo principio, pero la forma en que la expresan es con fines distintos y a la vez el mismo. Aunque aún no llego a concordar si la finalidad de nuestro propósito para amar es lo que nos hace tomar caminos diferentes para diferir en el mismo principio del amor, para tener fines tan distintos y cercanos. Si está pequeña hipótesis es correcta entonces nadie tendría que enseñar a amar puesto que cada quien tendría su camino para encontrar el sentido del amor. Pero ahora me siento un poco más lejano de mi objetivo, ya que ahora estoy expresando el amor como una herramienta que sin propósito no se podría usar, ni siquiera conocer. En un instante sentí el amor como un medio elitista que solo aquellos dignos de él podrán tener acceso a todas sus funciones, algo capitalista. Es entonces, ahora, el amor el balance máximo del hecho cuyo principio se cumple con la finalidad sin tenerla esta establecida en un presente sino que se forja con el futuro, siempre indeciso y a consideración de nuestras decisiones. 

CGRGC

jueves, 4 de abril de 2013

Felicidades

La casualidad es un lujo imprudente cuando hablo de la amistad que se ha creado desde adentros y con vasto cimiento y realmente plantado y no una chispa ardiente atacada y consumida por fugacidad lluvia. Una flor que amanece todos los días segura de que ni sol la marchite, ni agua la inunde, ni viento la arranque, ni vida le aplaste. En cambio, espera que la temporalidad eventual nos reúna para traer a mente opuesto recuerdos gloriosos, gozosos, eternos que se encuentran en las profundidades cavernosas vigiladas por la quimera esperanzadora que nos sostiene. Onírica ya remembranza tengo tuya desde algún tiempo, cuando tu sombra no he observado la energía se concentra para traerte al recuerdo que me hace sobrevivirte. Libertad bendita que nos separase cuando retumbaba embriagante el corazón y es por eso que sigo evocando tu voz, ahora tan fuerte que escribo para ti. Busca estrellas hermana, imita el resplandor constelado, aprende de su brillo prolongado y espaciado y ubicado y solo tal vez un día puedas refulgir de tus penas para entenderlo. Bendito el día que coincidente respiraste y amaste por vez primera, aquel sol fue el que verdaderamente te vio nacer.

Feliz Cumpleaños D.
CGRGC

domingo, 24 de marzo de 2013

No es solo un Tótem

Abrí los ojos, ella seguía dormida. Su suave rostro acariciado por la luz de la mañana me hacía pensar que había realizado la decisión correcta. Había pasado solo una semana desde que prometí mi vida con una persona. Estábamos en Hawaii disfrutando de nuestra compañía mutua, exprimiendo el amor, por última vez, sin responsabilidad de él. El reloj marcaba las tres de la tarde y apenas estaba levantándome, era razonable si pensáramos lo que sucedió la noche pasada. Habíamos estado en la discoteca del hotel hasta las cuatro de la mañana con otros recién casados, platicamos, reímos, bailamos fue lo que buscas en una velada. Pero nuestra noche no terminó en ese momento. Al regresar a la habitación nuestro cuerpo se entregó al amor uniéndonos de la forma humana más bella que existe, cuando es real.

Erica abrió los ojos y sonrío al verme junto a ella. Estiro los brazos y retorció el cuerpo, hizo un sonido que en cualquier otra persona me hubiera molestado pero en ella lo encontraba hermoso. Me preguntó que si ya estaba despierto porque no me había alistado, yo sonreí, me di la media vuelta y seguí la ordenes de mi esposa. Interesante es como el amor, en algunos casos, nos puede hacer que concedamos caprichos que nunca creímos satisfacer. Me aliste y a las cuatro de la tarde ya estábamos comiendo en el restaurante del hotel. La ambientación del comedor era singular para la vista de los huéspedes pero común en la vida cotidiana de Hawaii. Estábamos al aire libre junto al mar, se podían escuchar el trueno de las olas con la arena, un sonido suave que iba perfecto con una tranquila charla de la tarde. Columnas de madera sostenían el restaurante y daban un efecto rústico, estás estaban adornadas con diferentes totems. Los totems hawaianos le parecían horribles a Erica, sin embargo a mi me fascinaban, los encontraba, aunque no hermosos, chistosos enseñando sus dientes intentando hacer una sonrisa, otros tantos haciendo muecas o enojados variaba del diseño y lo que significaban. Los totems tenían una nariz enorme que se realizaba en base a un triángulo que en algunas ocasiones se encontraba de cabeza, sus ojos podían ser redondos, ovalados y hasta cerrados, muy grandes. Desde que llegamos a Hawaii y vi el primer tótem me dije que compraría uno y cepillaría sus dientes todos los días, al escucharme, Erica, se rió y solo comentó -- Ni lo pienses -- y siguió caminando. Las mesas del restaurante eran de caoba fina y no tenían mantel que las cubriera, las sillas al igual eran de caoba, su diseño en el respaldo era el que le daba identidad ya que la caoba solo actuaba como marco mientras que dos cilindros metálicos color negro atravesaban el respaldo formando una equis. 

Erica pidió una hamburguesa con papas fritas, yo secunde su pedido. Mientras esperábamos mi mente  y ojos solo se concentraban en los totems, me divertía ver la forma de sus caras y pequeñas risas salían de mi sonrisa cuando Erica habló:

-- ¿De qué te ries?

Yo la volteé a ver y observe que tenía una leve sonrisa en su rostro -- De los totems -- le respondí.

-- Ni creas que vas a comprar uno -- me mencionó en tono imperativo y se volvió a su celular

Consternado por su respuesta tan opresiva a mi libertad la cuestioné -- ¿Por qué no?

-- Porque no me gusta.

-- ¿No te gusta?, pero a mi sí.

-- Pero yo no me voy a sentir a gusta con un tótem en mi casa. 

-- Pero yo lo quiero.

-- No lo vas a comprar, es decir, si te importo. 

-- ¿Si me importas? Años más tarde cuando la rutina absorba nuestras almas y el corazón se pierda en el deber del amor y necesite una guía, en ese momento sabrás si me importas, porque solo en ese espacio y tiempo lo que hoy considero hermoso de ti se volverá común y ordinario, pero ¿sabes qué?, hoy te digo que eso no importará porque yo te amo a ti y cada una de tus perfecciones que se volverán en imperfecciones, tus caprichos que serán molestias, pero hallaré alguna forma de encontrarte sentido para que siga a tu lado, nunca me rendiré. Pero ahora por lo que me dices dudando de la importancia que tienes en mi vida ya no sé si la que se rinda y ya no quiera encontrar el sentido para amar al otro eres tú, sino puedes encontrar el sentido a un pequeño capricho que tengo en un tótem que consideras no bello. Cuando lo bello es subjetivo y por terquedad humana solo queremos que nuestro pensamiento de algo hermoso o bello se tenga que cumplir en solo el aspecto que nosotros queremos y no en el que todo el mundo puede tener, todo es bello lo importante es saber como mirarlo. Yo te amo y no me cansaré de mirar en todas direcciones para encontrar que tu belleza es infinita y espero que algún día encuentre todas tus infinitas imperfecciones, porque así sabré la descripción de mi amor perfecto.

Erica se quedó callada intentando digerir todo lo que le había dicho con lagrimas en los ojos, después de unos momentos me sonrió y me dijo -- Gracias --


CGRGC